Aprobar o reprobar.
Aprobar o reprobar a los alumnos de educación básica ha sido parte de una polémica sobre la que se ha sostenido el sistema educativo mexicano cuando mide el rendimiento académico a partir de una calificación numérica que determina quién puede o no ser promovido al siguiente grado escolar, sin embargo, esta práctica parece a simple vista estar a punto de cambiar si tomamos en cuenta el anuncio de la Subsecretaría de Educación Básica de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de la puesta en marcha de un nuevo sistema de evaluación a partir del cual el próximo ciclo escolar entrarán en operación en el país cinco mil escuelas experimentales que dejarán de lado la asignación de números como calificación al desempeño académico en primaria y secundaria, lo que buscará extenderse a todos los niveles educativos.
Tradicionalmente, los alumnos que no alcanzaban niveles de logro aceptables debían repetir el grado, con la esperanza de que en la segunda ocasión en que lo cursaran obtuvieran mejores resultados.
En el sistema educativo actual, en México, si al final de cierto grado un alumno no alcanza los objetivos de aprendizaje del programa, no está en condiciones de iniciar el siguiente con posibilidades de éxito, por lo que se le envía a repetir el mismo grado por segunda ocasión, con lo que se espera que podrá alcanzar el aprendizaje adecuado para continuar sus estudios. En este mismo sistema, se tiene la percepción de que un maestro que no reprueba a ningún alumno se le puede considerar como negligente y laxo., además, las escuelas reconocidas como de alta calidad alcanzan ese prestigio por el hecho de que reprueban a una proporción considerable de los alumnos.
Hay también la percepción que repetir un grado es frecuentemente el primer paso de un camino que termina en la deserción: el repetidor, es etiquetado como no apto para el aprendizaje y por lógica se deteriora su propia autoestima. Con esto el rezago se acentúa en lugar de reducirse y la motivación para continuar en la escuela es pronto insuficiente para contrarrestarla
Por otra parte, no hay evidencias que indiquen que la reprobación es más benéfica que la aprobación para los alumnos que tienen serias dificultades académicas o de ajuste. En cambio los alumnos con dificultades serias a los que se permitió pasar de año tuvieron un desempeño superior.
Con base en el principio de retroalimentación, la evaluación debe enfocarse a corregir el trabajo de enseñanza-aprendizaje desde el proceso mismo.
Una manera de evitar la deserción, la reprobación, la repetición y el bajo rendimiento académico, es hacer valoraciones durante el proceso, teniendo cuidado de hacer revisiones por periodos relativamente cortos, que abarquen pocos temas, o de ser posible un solo tema, de manera que se puedan hacer correcciones o recapitulaciones antes de dar el siguiente paso en el programa.



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